La psicología humanista tiene como principal característica considerar al ser humano como un todo, sabiendo que existen múltiples factores que intervienen en la salud mental, en su crecimiento personal y en su autorrealización.
Entre ellas convergen e interrelacionan aspectos como las emociones, el cuerpo, los sentimientos, las conductas, los pensamientos, etc.
Los psicólogos humanistas no se observan la conducta humana solo a través de los ojos del observador sino también a través de la persona que actúa o piensa. Entienden que el comportamiento humano no puede separarse de sus sentimientos, intenciones, autoimagen o historia personal.
Se centra en la libertad, el potencial y creatividad humanas.
Algunos de los rasgos más importantes de la psicología humanista son:
No juzgar
Las teorías y técnicas del humanismo se basan en un enfoque en el que el profesional no juzga lo que la persona cuenta en terapia.
Empatía
Un aspecto fundamental de la terapia centrada en la persona es la empatía. Los terapeutas que adoptan un enfoque humanista se “acercan” a sus clientes cuando exploran los aspectos emocionales.
No patologizar
Muchos terapeutas humanistas dejan a un lado la jerga clínica, así como el diagnóstico y se centran en la esencia de la persona. Muchos humanistas emplean el enfoque centrado en la persona para animar al cliente a centrarse en sus fortalezas.